Una literatura que estremece, con un alto nivel de densidad, que bucea...

Una literatura que estremece, con un alto nivel de densidad, que bucea en los nudos del patriarcado.

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Así fue definido “Cuentos por los bordes”, de Silvina Perugino, en la presentación que tuvo lugar el martes 16 de mayo, en la Sala Osvaldo Pugliese del Centro Cultural de la Cooperación y que este sábado 10 de Junio a las 19 se presentará en la ciudad de La Plata, en el Centro Cultural El Amor y La Igualdad, sito en calle 56 entre 8 y 9.

La autora reside en la ciudad de La Plata, es abogada, y ensayista. Publicó “Tortita de manteca” (Editorial El colectivo 2010), y “Cuentos por los bordes” (Ediciones Luxemburg 2017) y participó de la Antología Mundo Despierto I (Ediciones de la Talita Dorada 2013) trabajo de poesías. Además, colabora en la temática de género en los portales Radio Cadena Nacional e Info Blanco Sobre Negro.

La presentación del 16 de mayo, fue abierta por Ivana Brighenti de Ediciones Luxemburg, luego tomó la palabra Ana Maria Ramb, quien expresó: “No voy a decir que fue una sorpresa saber que Silvina Perugino es una gran escritora, pero con sus “Cuentos por los bordes” puedo usar el adjetivo de notable. Jorge Luis Borges en los años dijo una frase sencilla y certera “El propósito del escritor es encantar y conmover al lector”, Silvina Perugino en sus “Cuentos por los bordes”, nos encanta nos conmueve y además nos estremece; algunos de sus cuentos parten de una aparente calma, en la monotonía y la aparente seguridad de lo doméstico y también del llamado sentido común y produce en esa atmósfera de aparente calma, el desasosiego y el desequilibrio, desenmascara lo que estaba vedado, oculto bajo los buenos modales y el respeto a las normas de una sociedad patriarcal y he aquí donde desentrañamos la originalidad y la complejidad de los cuentos de Silvina, que oscilan entre lo fantástico y lo accesible, y crea una atmosfera poética donde la fantasía en lugar de alejarnos, nos aproxima a la realidad, una realidad que estalla ante los ojos sorprendidos del lector o la lectora.

En varios de sus cuentos se da una constante entre los juegos del poder y la sumisión, los juegos del poder y a veces la venganza, pero mayoritariamente los juegos del poder y la liberación, a la manera de Kafka, a través de una metamorfosis, pero atención que ninguno de los protagonistas despierta un día viéndose convertido en un escarabajo, no, estas metamorfosis son sublimes: consiste en la decisión de romper con la realidad opresora y elegir ser libres. Desde ya en el primer cuento “Diana despierta”, la protagonista elige su propia vida, su propio género, su propia lucha, es un cuento muy bello. En “En esa esquina del mundo”, a la protagonista le crecen, y creo que estará expresado en la tapa, por la autora de la pintura Eleonora Amato, no le crecen las botas de 7 leguas le crecen piernas de 7 leguas que le permiten desentrañarse del lugar de un amor identificado con el maltrato es decir con el desamor e incluso se desarraiga del bullying.

En la transgresión de lo real, dijo un señor antoejudo, bajito, muy inteligente, Jean Paul Sartre, la fantasía, es como una forma ancestral de nuestra época que se hace valer en el mundo materialista del capitalismo, es decir que es un despegue, es un estallido, de colores de estrellas, de decisiones, en ”Eve del agua”, seres sumergidos en inundaciones recurrentes de las que salen otra y otra vez merced a la lucha conjunta y a la solidaridad, me hacen pensar en que tal vez es la metáfora de un país, el nuestro, que intenta sobrevivir a repetidos naufragios, y vuelve a renacer, es inquietante el final de Eve, Eve es una de las lideresas de las campañas solidarias para luchar contra el agua, el final dice así: “Ya nadie se preocupaban por el barrio del centro, de las casas altas, Carmen y Ariel supieron que sus hijos estaban bien, pero con el tiempo no quisieron seguir buscando noticias, sólo Ariel de vez en cuando iba hasta el extremo del barrio y se asomaba por la superficie y nos decía tranquilos, para ellos la vida sigue como si nada…”. Pregunto ¿Carmen y Ariel siguen sumergidos Silvina? Es la idea, se asoman a la superficie, se aferran a los bordes, me pareció muy inquietante.

En “Conversaciones sobre un sueño”, la parte onírica se confunde con la realidad, y con qué realidad, con la de nuestros años de plomo, es muy vívido ese relato realmente me conmovió, y estoy habituada a la lectura, ya que forma parte de mi trabajo, y rara vez me conmuevo hasta las lágrimas, aquí no pude evitarlas, y quizás porque al releerlo, coincidió con el fallo del 2×1 y la magnífica manifestación popular.

Los protagonistas de los cuentos de Silvina habitan una región muy profunda y su transgresión de la realidad desestabiliza las verdades consagradas por esta sociedad, no se queda en el plano de la fantasía, de lo maravilloso, es apenas lo fantástico, un toque, un transforme de la realidad, porque toda literatura es realista siempre hay  un hecho, una mínima raíz, un episodio que sirve de base para ejercer presión sobre los sistemas jerárquicos dominantes, sobre todo eso apela el género fantástico y aquí la autora apela pero con gran sabiduría al equilibrio entre lo fantástico y lo real, siempre están presionando esos seres sumergidos los sistemas jerárquicos dominantes.

Me conmovió también muchísimos, todos me conmovieron, “Temas de composición alas”, donde el particular anclaje en lo fantástico es la lucha por la libertad y contra la violencia de género, en general las noticias que nos llegan son sobre la víctima principal, que es una mujer, a veces es una travesti, a veces es una lesbiana, pero en las mujeres que son madres a veces quedan soslayadas las otras víctimas que son los niños, y en este cuento están representadas esas víctimas, esa victimización, de los más pequeños, los más vulnerables, y Silvina Perugino rescata el mundo y las vivencias de la infancia sin apelar al lenguaje de los adultos; porque estamos acostumbrados a que muchos escritores y muy buenos, cuando registran la voz de un niño pareciera un niño superdotado o es un adulto el que habla, aquí no, el registro de la voz del niño que tiene Silvina es muy particular. Donde hay una historia casi insoportable hay una justicia de tipo poético, algo que salda las tempestades, y es como un bálsamo sobre las heridas, todo puente es un tejido y Silvina teje este tema con alta poesía un tema que podría ser insoportable, la violencia sobre la madre y también sobre los chicos, son niños que sufren los ramalazos de violencia y que muchas veces quedan invisibilizados en las noticias y a veces la sufren en su propio cuerpo, como sucede en “La sesión de psicodrama”, donde descubre y revela el abuso oculto en la vida cotidiana y revela lo extraño e insufrible presente entre los entretelones de una vida cotidiana, de una familia normal, Silvina bucea con maestría en este mundo íntimo tan humillado y tan acosado.

Decía Cortázar que “ un cuento logrado es el aglutinante de una realidad más vasta que la de su mera anécdota”, creo que cada anécdota que Silvina Perugino toma para sus cuentos alude a un mundo mucho más vasto, y más complicado todavía, continúa Cortázar “es la apertura de lo pequeño hacia lo grande, de lo individual y lo circunscripto a la misma presencia de la condición humana, el cuento tan certero y replegado en sí mismo caracol del lenguaje, hermana misterioso de la poesía en otra dimensión del género literario”, podría haber leído Cortázar “Cuentos por los bordes” y haber emitido eta opinión dirigida a Silvina Perugino. La edición es muy cuidada a cago de Ivana Brighenti y es muy bella la tapa de Eleonora Amato, “Borde””.

En segundo lugar tomó la palabra Flavia Delmas quien expresó: Para mí fue un placer el libro de Silvina, los cuentos, tengo que decir que llego a la literatura de manera no académica, la disfruto y desde ese lugar, la verdad que me cautivó. El libro se llama “Cuentos por los bordes”, pero creo que tiene un nivel de densidad, y de bordes pocos sino de profundos nudos, hay una autora Heidi Hartmann, que habla de la flexibilidad del patriarcado para adaptarse en distintos momentos, creo que Silvina que sabe muy bien de qué se trata y ahí la expertise se nota, logra dar con esos nudos y nos presenta esa densidad que tiene la trama de género.

También hay otra cuestión que me gusta encontrarme en los libros que me muestren algo de los paisajes de los lugares, que pueda meterme o en la geografía o en la cultura, que pueda transitar por un lugar desconocido y acá me encontré con dos cosas: por un lado lo que decía Ana, por un lado estar metida en la más absoluta realidad e irme a la metáfora, irme a la fantasía, y por otro lado descubrir que las inundaciones las tenía muy presentes, o que esa mujer amparando a esa nena en un momento de represión se parecía mucho a los Terrugi y también pensar en Victoria Walsh como que me llevaba a lugares que eran conocidos.

Los cuentos son maravillosos, y lo que pasa con estos cuentos es que tenés que digerirlos por la densidad de la que hablo. Voy a señalar sobre “Temas de composición alas”, porque hay mucha discusión acerca si los niños son testigos o víctimas de la violencia, creo que acá, Silvina a través de un cuento, lo que nos muestra claramente es que no son testigos, que son víctimas y qué profundidad tiene el ser víctima de esa violencia, y eso que pasa con esa mujer que le crecen alas yo agradezco que haya terminado así, hubiera sido insoportable que termine de otra manera, y a su vez también el otro cuento el que habla de ese hombre-niño abusado, también sabemos que a veces se pueden poner nombre a esos abusos cuando somos grandes, porque es el momento en que se puede traducir lo que vivieron cuando eran pequeños, me parece un cuento maravilloso para llevarlo a la clase y poder trabajar el abuso a partir del cuento. “El plan del ñandú” es genial, es terrible y es genial y les voy a leer la voz de una mujer, y otra partecita que es la voz de un varón, porque además hay que decir otra cosa de Silvina, yo leí textos académicos de Silvina, textos periodísticos, texto crípticos que presenta a los juzgados en su rol de abogada y la verdad me sorprende: “La vio envejecida, más parecida a su propia mujer que a Romina, la chica que entró como secretaria de Elena la semana pasada, que estudia derecho, que anda en unos jeans impresionantes ¡Y que tiene buen humor! Nada que ver con Elena, que cada vez tiene más problemas, más quejas, que a veces se hace la distante, a veces está preocupada, no se arregla, se arruga, siempre está cansada, con ojeras; después de toda la inversión que le costó a él la “secretaria”, después de darle todo lo que le dio, es decir todo lo que Elena tiene, desde el monoambiente en doce y cincuenta y cuatro, hasta el trabajo de secretaria, desde la salidas a los mejores restaurantes hasta las exposiciones de arte. No tiene perdón”. Esta es la voz de él, fíjense ahora la voz de ella: “Una hora de atraso, a este paso a la ruta volvemos a las seis- atinó a decirme por lo bajo Roberto, que me pareció algo conmovido por el suceso del ñandú. Encima que detesta estas salidas, estos encuentros con la gente, él está para ser ministro de escritorio, como digo yo, no andar de acá para allá, pobre, y lo mandan a estas cosas, y lo del ñandú…”. Lo del ñandú ya lo van y este pobre Roberto, el piensa que ella es un desastre arrugado y ella piensa pobre Roberto, es impresionante, pero estos son los pequeños nuditos en el género que se meten en nuestra vida cotidiana y que son impresionantes.

“Sin contornos”, es otra maravilla, es la voz de la mujer y después Silvina se sale de esa voz, le hace unas preguntas, pasa a ser la voz de una psicóloga de alguien que la entrevista y le hace unas acotaciones tan puntuales y casi temerarias, y dice en un momento la mujer que tiene un problema de salud muy grave en cuanto a sus contornos y que empieza a modificársele todo el cuerpo y dice: “Te estabas volviendo plana. Como más flaca, tan flaca tan flaca que prácticamente conformaba un todo plano.  Mario debería ponerse contento, porque siempre renegaba de mi peso, ese día cuando me vio se impresionó, les preparé la cena, y como hacía más de dos meses, no cené con ellos, me fui a la habitación, me quedé sentada en el borde de la cama”. Las mujeres tenemos un problema terrible con el peso y ella que se estaba volviendo plana estaba preocupada porque él la viera linda, de estos pequeños detalles está repleto el libro. Cuando me preguntan que es el patriarcado, vayamos al libro de Silvina y busquemos estos nuditos.

Otros de los cuentos, se llama “El final de la novela”, la verdad que la literatura también sirve para despejarte ideas o para poder pensar, reflexionar, sobre cuestiones del presente, de la realidad o cosas que te vienen en la cabeza dando vueltas. En ese cuento, un escritor que está feliz con lo que escribió se encuentra con que las hojas están en blanco y de adentro de su cuerpo le sale algo que lo empieza a lastimar profundamente. Hace un tiempo ya que con las marchas de “Ni una menos”, venimos sintiendo eso, el papel en blanco, marchamos,  le metemos fuerza, convocamos y qué pasa? Es como haber escrito el libro en blanco. Me pregunto: qué pasa con la traducción política de esto, y creo que en parte Silvina me da la respuesta, en buscar los pequeños nudos, buscar esa densidad que está presente en las diferentes relaciones de género, en las instituciones. En parte me peleé con el título de “por lo bordes”, pero es entrar por el borde para ir exactamente al centro de la cosa, para no perder de vista lo que no tenemos que perder de vista, que es la sustancia misma. Ojalá que este libro como tantas otras acciones, pensamientos, nos ayuden a escribir en conjunto este otro libro que es el libro de todos los días y que parece tener las hojas en blanco, por mi parte muchas gracias porque me ayudaste un montón a pensar”.

Luego la autora expresó unas palabras de agradecimiento, cerrando la jornada Florencia Guimaraes García, quien interpretó el cuento “Diana Despierta”, que la autora dedicó, así como el libro, a la activista travesti Diana Sacayan.

 

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