PRONTUARIO: No hay neoliberalismo, sin traición (Tercera entrega)

PRONTUARIO: No hay neoliberalismo, sin traición (Tercera entrega)

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PRONTUARIO es una recopilación urgente de data dura, ante la necesidad de frenar el avance de cifras falsas, la manipulación cotidiana de estadísticas sensibles y homenajes mediáticos a héroes de barro. La articulación de porcentajes y personajes, es indispensable para poner de pie a la verdad y desnudar a la mentira.
La potencia de la avalancha de información no contaminada, es directamente proporcional al cinismo y la hipocresía, de los que ya hipotecaron con deuda externa a tres o cuatro generaciones antes de la mitad de su mandato y volvieron a destruir el aparato productivo por tercera vez en 40 años.
Entre los actores sociales que alimentan el archivo de la “histórica vergüenza” y los que no pueden recordar de dónde vienen, porque no les queda en el bolsillo una moneda de “vergüenza histórica”; se construye la ignorancia de millones. Los únicos antídoto son recordar y descubrir, recuperar lo olvidado y apropiarse de lo no conocido.
Es una misión periodística ineludible, ante el poder de destrucción de los escuderos del neoliberalismo, justo cuando la derecha abandonó el estilo autoayuda, budismo zen y fotos de Antonia e ingresamos en la fase gas pimienta, balas de goma y camiones hidrantes.

Capítulo 1
MONOPOLIOS INFORMATIVOS
LA RESTAURACION CONSERVADORA LATINOAMERICANA

Durante el kirchnerismo la oposición política mintió, una parte de la familia judicial sentenció que ese engaño era verdad y las vacas sagradas del país mediático se encargaron de modificar la vida de millones, con datos falsos que ella misma imprimió con valor documental. Asociación ilícita…

El 23 de agosto de 1973, Jan Olsson ingresó armado a una sucursal del Kreditbanken, en el centro de la capital sueca. Soñaba con salir del banco, con un par de millones de coronas en el bolso, pero todo se complicó. Dos policías intentaron detenerlo y el ladrón hirió a uno de ellos.
Olson se atrincheró, tomó a cuatro rehenes y a partir de ese día, el mundo habla del Síndrome de Estocolmo.
Los que habían perdido su libertad y quedaron a merced del hombre armado, los que obedecían sin chistar a quien tomó las riendas a punta de pistola creyeron que su captor era mucho más confiable, que los que prometían liberarlos.
Esa extraña relación de complicidad y sumisión, ese fuerte vínculo afectivo con el enemigo, nace de una promesa central del amo: “Desde ahora sos mi esclavo, soy el nuevo dueño de tu vida. Pero tranquilo…, no te voy a matar”. En ese momento, crece una dependencia que despierta el que somete, porque a pesar de robarte por un rato o para siempre, valores indispensables (libertad, identidad, independencia y soberanía); el poder que representa asegura que no habrá violencia extrema. El nuevo dueño de las vidas cautivas se compromete a no gatillar, pero sólo si se respetan a rajatabla sus reglas de juego.
El Síndrome de Estocolmo es una respuesta, que la vulnerabilidad maneja a control remoto en situaciones límites y el precio que algunos están dispuestos a pagar para seguir respirando, es entregar todos sus tesoros: patria, sueños, proyecto colectivo…
En aquél banco de Estocolmo, la pesadilla terminó cinco días después. La policía entró al edificio con gases lacrimógenos y en media hora, los ladrones se rindieron. Y a pesar de que pronosticaban, una larga lista de muertos y heridos; secuestradores y secuestrados, salieron ilesos.
Los rehenes pidieron clemencia por Olson, se negaron a declarar en su contra y lo ayudaron a pagar los honorarios del abogado defensor.
En términos políticos, esta irrefrenable sensación de entregarse a los brazos del enemigo, fue el gesto repetido durante décadas por un sector de la población argentina, en casi todos los golpes militares del siglo XX.

“La etapa que se cierra era segura y sin riesgos: la vida tranquila y declinante de una Nación en retiro. La etapa que comienza está abierta al peligro y a la esperanza: es la vida de una gran Nación cuya vacación termina” (Mariano Grondona, en “Primera Plana” del 30 de junio de 1966; dos días después del derrocamiento de Arturo Illia).

La estrategia para lograr este objetivo en el presente (“Obedezca el que obedece y será bueno el que manda”, José Hernández), no es exclusiva de estas Pampas. Comenzó a armarse desde fines de los años ’90; cuando la segunda fase del neoliberalismo, desembocó en la inédita multiplicación de gobiernos nacionales en América latina. Movimientos que proyectaron su acción política, en función de consolidar la Patria Grande que esperó 200 años.
Fue el lanzamiento continental del periodismo hegemónico como partido político. Voces que hablan en nombre de los poderes fácticos, para impulsar golpes blandos contra los gobiernos populares (Honduras: Manuel Celaya 2009), basados en el resultado asegurado de cualquier simulacro de juicio político (Paraguay: Fernando Lugo 2012 y Brasil: Dilma Rousseff 2014).
Esos grupos económicos pusieron huevos en centenares de canastas y diversificaron tanto su estructura económica, que cuándo dicen hacer periodismo sobre cualquier aspecto de la vida nacional, en realidad siempre están opinando en defensa propia.

“Cuando criticamos a la prensa dicen que los atacamos, pero cuando ellos atacan dicen que es democracia”, planteaba Lula da Silva desde la presidencia de Brasil (2003-2011).
. El Fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, pidió a la Corte Suprema el 25 de marzo de 2017, investigar al menos a nueve ministros del Gobierno de Michel Temer, que fueron acusados por los ex directivos del grupo Odebrecht de haberse beneficiado por coimas del caso Petrobras: Blairo Maggi (Agricultura), Aloyisio Nunes (Relaciones Exteriores), Eliseu Padilha (Presidencia), Moreia Franco (Secretaría General del Gobierno), Bruno Araújo (Ciudades), Gilberto Kassab (Ciencia y Tecnología) y Marcos Pereira (Desarrollo).
. El 30 de marzo, Eduardo Cunha, el padre del golpe institucional que destituyó a Dilma Rousseff, cuando era presidente de la Cámara de Diputados, fue condenado por delitos de corrupción a 15 años y 4 meses de cárcel. El gran aliado de Cunha, en el armado mediático de la muerte de la Constitución, fue la Red Globo.
. El 4 de abril, el máximo tribunal electoral de Brasil pospuso por tiempo indeterminado, el juicio por supuestas irregularidades en las cuentas de campaña de la fórmula Rousseff-Temer en 2014. Ambos fueron acusados de haber recibido de Odebrecht, alrededor de 34 millones de dólares. La denuncia que iba a ser utilizada para lograr la proscripción política de Dilma Rousseff por ocho años, salvó de la destitución al principal beneficiario del golpe.
. Ocho días después, la Corte Superma informó que abrirá causas por corrupción a 9 ministros, 71 legisladores y 3 gobernadores.

En la campaña electoral argentina 2015, Cambiemos juró que el que hablaba de liberación, en realidad proponía dar un salto al vacío. La derecha con todos los medios a su disposición o los liberales  recibiendo órdenes del poder mediático (una ecuación donde el orden de los factores altera muchísimo el producto), repitió las 24 horas durante 12 años, que había que temerle al que decía haber sacado al país, del segundo infierno neoliberal de nuestra historia.

El diario La Nación fue parte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (109 medios de comunicación en 76 países), que publicó en simultáneo el 3 de abril de 2016, los Panamá Papers. Pero tuvo los datos que pudieron cambiar el rumbo de la elección presidencial en su redacción, en plena campaña 2015. Con silencio cómplice fue fundamental, para sostener la candidatura de Macri.
Paradójicamente en abril de 2017, el Consorcio fue galardonado con el Premio Pulitzer en una de sus principales categorías.
La información publicada se basó en miles de correos electrónicos, certificados, datos bancarios de estados de cuentas, copias de pasaportes y documentos de identidad de los implicados. También en documentos y actas de alrededor de 214 000 sociedades guardadas en 11,5 millones de archivos que contienen el registro de 40 años de negocios de Mossack Fonseca, aunque la mayor parte del material analizado está referido a transacciones y operaciones entre 2005 y 2015.
Entre las personalidades involucradas se destacan 12 jefes y ex jefes de Estado, 140 altos dirigentes políticos y personalidades públicas de 50 países diferentes que participan o han participado en sociedades offshore en 21 paraísos tributarios distintos.

Millones de argentinos que sin proyecto de país, habitan muy cómodos el reino del individualismo al que fueron arreados, son blanco desde 2003 de la construcción cotidiana de un país paralelo. Son los peores analfabetos, los analfabetos políticos (Bertolt Brecht); son los que aferrados al mensaje de los medios de comunicación, terminan amando al opresor y odiando al oprimido (Malcom X).
Hombres y mujeres cercados por un hermético corralito informativo, sólo comparable con los efectos del seudo periodismo controlado por la última dictadura. Aquel mensaje, era impermeable a las respuestas. La rectificación del relato, nunca horadaba el escudo civico-militar y siempre quedaba el último recurso de la muerte, para garantizar el silencio.

“Sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles” (Ultimo párrafo de la carta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh, 24 de marzo de 1977)

La versión contemporánea de esa impunidad periodística, se apoya en el poder de fuego de los encargados del guión de la Argentina ficcional, seguros de que cualquier respuesta ocupará un espacio alternativo, casi marginal.
Los efectos directos de más de 40 años de batalla cultural, instalaron que un derecho es lo más parecido a una ilusión difusa y que la movilidad social es un espejismo…

“Le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior. Eso era una ilusión. Eso no era normal” (Javier González Fraga, mayo de 2016).

Durante el kirchnerismo, la oposición política mintió, una parte de la familia judicial sentenció que ese engaño era verdad y las vacas sagradas del país mediático se encargaron de modificar la vida de millones, con datos falsos que ella misma imprimió con valor documental. Asociación ilícita…
Antes de ir a las urnas en la presidencial 2015, las tapas convirtieron en asesinos a la presidenta de la Nación (Alberto Nisman), a su jefe de Gabinete (triple crimen de General Rodríguez) y a Milagro Sala (Jorge Velásquez, militante radical). Como si esto fuera poco, juraron que Máximo Kirchner y Nilda Garré manejaban capitales iraníes (“Máximo sería cotitular de dos cuentas secretas”) y que Axel Kicillof cobraba en carácter de asesor de YPF (“Kicillof tiene en YPF un sueldo superior a los 400 mil pesos).

Las denuncias fantasmas, son un signo distintivo del neoliberalismo latinoamericano del siglo XXI. Son el último recurso después de centenares de intentos fallidos, a través de los cuales instalaron que el progresismo en el Gobierno, siempre es sinónimo de corrupción. El entramado periodístico continental, lo lideran el Grupo Clarín (Argentina), El Mercurio (Chile), O Globo (Brasil), El Comercio (Perú), Ecuavisa (Ecuador), Caracol (Colombia), Venevisión (Venezuela) y Televisa (México).
. No sólo la cuenta de Máximo y Garré que publicó Clarín no existía…, tampoco el banco.
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El asambleísta ecuatoriano Andrés Páez (Movimiento Creo), dijo en 2015 que hubo transferencias bancarias por 22,8 millones de dólares a favor de dos personas allegadas al vicepresidente Jorge Glas Espinel. Páez declaró que los depósitos fueron efectuados en un paraíso fiscal del océano Indico, conocido como Islas Masor. Pero este archipiélago de fantasía, nunca apareció en el mapa.
. En la previa del referendo boliviano 2016, que rechazó por menos de dos puntos una nueva reelección de Evo Morales, la derecha inventó un hijo no reconocido del Presidente, que supuestamente había nacido en 2007. Un niño fue alquilado por sus padres, a cambio de su educación primaria y secundaria, un terreno y 15 mil dólares.

El balazo que impactó en el centro del corazón del sistema democrático argentino, fue la sobreactuación infame de “fraude electoral” en Tucumán. Un dato que propuso el manual de la derecha regional para enfrentar a la Venezuela de Hugo Chávez, justamente el tiempo político más plebiscitado de la historia sudamericana. Ante cada triunfo, la misma denuncia…

. Chávez ganó las presidenciales del ’98, con el 56% de los votos frente al 40% de Henrique Salas Romer. Al año siguiente, el oficialismo se impuso en el referendo constituyente de abril, cuando con alrededor del 90% de los votantes (abstención del 62%), decidió convocar a una asamblea para redactar una nueva Carta Magna. En diciembre del mismo año, el 72% de los venezolanos que fueron a las urnas aprobó la Constitución.
Chávez ganó las elecciones presidenciales de 2000, con el 60% (Francisco Arias sumó el 37,5%). Comicios que fueron bautizados como las “mega-elecciones”, porque se convocaron para legitimar todos los cargos tras aprobar la nueva Constitución.
En las elecciones regionales de 2004, el oficialismo ganó 22 de los 24 estados y obtuvo más del 80% de las alcaldías. Luego en agosto, el oficialismo triunfó en el referendo ratificatorio sobre permanencia en el poder, con el 59% de los casi 10 millones de votantes.
Los comicios legislativos de 2005, le dieron al Movimiento Quinta República los 165 escaños de la Asamblea, luego que la oposición se retiró de la pelea, alegando falta de confianza en el árbitro electoral.
A principios de diciembre de 2006, Chávez logró en la presidencial un 62% de los sufragios frente al 37% de Manuel Rosales. Un año después, en el referendo sobre reforma constitucional, Chávez sufrió su primera derrota electoral.
En noviembre de 2008 se realizaron los comicios para elegir 603 cargos entre gobernadores, alcaldes y concejales. El oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela, logró conquistar nuevamente la mayoría de los cargos en juego.
El referendo sobre enmienda constitucional, para eliminar los límites a la reelección de cargos públicos fijados en la Constitución de 1999, se llevó a cabo en febrero de 2009. Ganó el Sí, con casi el 55% de los votos.
En septiembre de 2010, el oficialismo ganó la mayoría de escaños en las legislativas.
El 7 de octubre de 2012, Chávez fue reelecto con el 55,07% de los votos (8,1 millones de sufragios), contra el 44,31% de Henrique Capriles. En diciembre de ese año, el PSUV arrasó en las regionales, con 20 de las 23 gobernaciones en juego.
. Sumados los comicios de Venezuela, Bolivia, Uruguay, Nicaragua, Argentina, Brasil y Ecuador, los gobiernos del “fraude”, pasaron por 25 elecciones presidenciales en los últimos 15 años y el único triunfo del neoliberalismo, fue Argentina 2015.

Primero la denuncia de toda la oposición política tucumana encabezada por Macri y después, un tribunal incompetente dispuesto a congelar la voluntad popular, por primera vez en 32 años de la nueva democracia (la Cámara en lo Contencioso Administrativo, tomó por asalto el rol de la Junta Electoral). El resultado de ese río revuelto, convirtió a la campaña presidencial en una verdadera conspiración contra la verdad y el sistema quedó mal herido por marchas y cacerolazos opositores.

En Tucumán se instaló la denuncia de fraude sistémico y sistemático, a través de la boleta de papel; una fábula que no tiene un solo caso real en el que apoyarse, desde las elecciones de octubre de 1983.
. En esa comedia mal actuada (dos dirigentes de Acuerdo por el Bicentenario, quemaron 42 urnas en Santiago Moya, departamento Monteros, mientras la prensa hegemónica acusaba al kirchnerismo), nació la idea del voto electrónico; un proyecto que la oposición frenó en el Congreso en 2016, ante la probada vulnerabilidad potencial, de un sistema que resulta imposible de auditar. Sin garantía de estar libre de hackeos, Macri pedía a gritos adoptar un formato que prohibieron Inglaterra, Alemania, Holanda, Irlanda y Finlandia y que protagonizó más de un ridículo, en los comicios que le dieron la presidencia de los Estados Unidos a Donald Trump.
. Cuando el voto electrónico ya había sido desactivado en el Senado (diciembre 2016), el ministro de Modernización, Andrés Ibarra, fue denunciado por un acuerdo suscripto con Corea del Sur, que incluiría la compra de las máquinas de voto electrónico. La denuncia penal fue hecha por la abogada Valeria Laura Carreras, quien propuso se investigue si el ministro incurrió en los delitos de “malversación de caudales públicos”, “abuso de autoridad” y “violación de los deberes de funcionario público”.

Dos meses después del supuesto fraude tucumano, el Frente Para la Victoria (Scioli) se impuso con el 48,54% de los votos, contra el 26,84 de Cambiemos (Macri). Si antes hubo robo, como gritaron los integrantes de la foto de familia con Mauricio en la cabecera y Sergio Massa, Ernesto Sanz y Margarita Stolbizer en la mesa; la provincia lejos de rebelarse, aumentó a 200 mil votos la diferencia de aquella cuestionada elección que ganó Juan Luis Manzur. El victimario vestido de víctima, fue el radical José Manuel Cano, que recibió como premio a su lealtad, la promesa del Plan Belgrano.

Cinco tapas consecutivas con Tucumán como título principal, entre el 24 y el 28 de agosto:
. “Lento escrutinio, violencia y denuncias en Tucumán: La oposición reclamó la suspensión del escrutinio y denunció el ataque a tiros en sedes partidarias” (Clarín, 24 de agosto)
. “Tucumán: dura represión a una protesta opositora: Una multitud se manifestaba frente a la Casa de Gobierno en repudio al presunto fraude en la elección del domingo” (Clarín, 25 de agosto)
. “Una multitud marchó en Tucumán en repudio a la fuerte represión: Macri, Massa y Stolbizer se muestran hoy juntos, en potente gesto político” (Clarín, 26 de agosto)
. “Macri, Massa y Stolbizer, piden transparencia al gobierno: Es por el escándalo en Tucumán y con la mira puesta en las presidenciales de octubre” (Clarín, 27 de agosto)
. “La oposición reclama boleta única para las elecciones de octubre: Es después de las denuncias de fraude en Tucumán. Lo plantearon los legisladores que responden a Macri, Massa y Stolbizer” (Clarín, 28 de agosto).
Un año y cuatro meses después de asumir Cambiemos en la Nación, Alpargatas suspendió por una semana el 11 de abril de 2017, a 1.100 trabajadores en su planta de Tucumán y en mayo programó el segundo tramo del achique, afectando con la misma medida a 1.300 empleados. La realidad siempre vence a la ficción…

En Tucumán, Cambiemos avisó que iba a gritar fraude en la Nacional, copiando el manual de estilo de la derecha venezolana que en Brasil 2014 ya había tenido como alumno a Aécio Néves (34.897.211 de votos). Después de perder por 3,2 puntos en las presidenciales frente a Dilma Rousseff (43.267.668), presentó ante las autoridades electorales una solicitud de auditoría “para disipar cualquier tipo de duda”…

Manzur, ex ministro de Salud kirchnerista (1 de julio de 2009-26 de febrero de 2015),  supuesto padre de la trampa tucumana, se fue acercando lentamente a Macri presidente, hasta convertirse en un aliado directo, en un socio incondicional. Esta postal de la traición, tuvo un valor agregado inesperado. Avianca, la empresa aerocomercial que en teoría compró Mac Air a la familia presidencial, apuntó al Jardín de la República como centro de distribución, pensando en contar con rutas de cabotaje para pelearle el mercado a Aerolíneas Argentinas (Salta, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca, Resistencia, Córdoba, San Juan, Mendoza, Rosario e Iguazú). El acuerdo final fue muy oneroso, para una provincia de recursos escasos. El gobierno de Tucumán, con economía regional en retroceso, se comprometió a pagar un seguro equivalente al 65% del pasaje de cada avión, para garantizar con dinero público, la rentabilidad de una empresa que la Justicia, aún debe determinar si sigue siendo de los Macri.  

En las elecciones presidenciales argentinas 2015 (con boleta papel y todos los argumentos del fraude que según la derecha, estaban vivitos y coleando), Cambiemos se impuso con el 51,34% (12.988.349), contra el 48,66% (12.309.575) del Frente para la Victoria 48,66%. Con una diferencia de 678.774 votos, la barbarie dejó el poder sin escándalos mediáticos, ni denuncias judiciales. Y la civilización, esta vez no tuvo quejas.
Se trata del mismo sistema, con el que ganó el PRO las elecciones porteñas entre 2007 y 2015.

En 2007 Mauricio Macri llegó en primera vuelta al 45,76% (798.292 votos), mientras que Filmus-Heller consiguieron el 23,75% (414.205). En el ballotage, la derecha sacó el 60,94% (1.007.729) y el Frente para la Victoria 39,06% (645.779).
En los comicios celebrados el 10 de julio de 2011, Macri-Vidal obtuvieron el 47,07% (836.608). Detrás la fórmula Filmus-Tomada, con el 27,87% (495.339). En la segunda vuelta el PRO llegó al 64,2% (1.090.389) y el kirchnerismo 35,7% (606.126).
Horacio Rodríguez Larreta fue el candidato a jefe de Gobierno 2015. En primera vuelta, Cambiemos reunió 832.619 votos y en el ballotage 859.802. Martín Lousteau (ECO), logró 465.583 y 817.057 sufragios.

Foto: Presentación de PRONTUARIO en la Feria del Libro, junto a Víctor Hugo Morales y Rodolfo Braceli. 

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